Historia artística

:: 01 Ago 2005
Esta población asentada junto al río Aguas Vivas, dentro de la Comarca del Campo de Belchite, tiene tres etapas históricas que marcan su existencia a lo largo de los siglos.
Vamos a iniciar un breve recorrido por este pueblo, y a través de sus monumentos de sus calles, de su toponimia y costumbres nos irán contando su historia a lo largo de los siglos

De la Edad Media a la Moderna


La toponimia del pueblo ya denota a primera vista su origen musulmán. Almonacid viene de Al-monastir ,en árabe el monasterio, posiblemente existió algún edificio monacal visigótico en la localidad del que no se conserva ningún resto. Sólo nos basta con recorrer sus calles y “padecer” sus cuestas, viendo los acogedores rincones, y sus estrechas calles, que trepan serpenteantes en una dirección desde el río hacia los restos del castillo, y en otra como sendas cruces perpendiculares a éstas atraviesan el pueblo de lado a lado, dejando en el centro la iglesia y su plaza.

Pocas noticias tenemos de su fortaleza. Actualmente conservamos de lo que fuera el recinto defensivo en lo alto de la localidad, junto a la ermita de la Virgen de las Nieves, levantada ya en el siglo XX, los muros informes de algún torreón adosados a élla. Y que fue todavía aun más desmochado durante la guerra civil de 1936. Se completa este castillo llamado de los “moros”, con los restos de otro torreón en el montículo cercano, y desde el que se puede observar la línea de la muralla, casi desaparecida, que unía ambas partes. Junto a este último y en la ladera de la montaña aparecieron enterramientos de época musulmana, pertenecientes a un cementerio. Todo esto nos demuestra el origen de la fortaleza, realizada en mampostería y abundante argamasa. Como en otros muchos lugares de Aragón se sigue manteniendo la tradición de pasadizos, cuevas... que llevan desde el castillo y a través del pueblo hasta la preciada agua del río en la parte baja. La magnífica vista panorámica tanto del pueblo como de la presa romana (la cuba), hace que merezca la pena el ascender hasta él. Como todo castillo que se precie su localización no es una casualidad, y era el punto de mira y conexión visual con las distintas poblaciones que le rodean.

Los datos históricos que conocemos de Almonacid de la Cuba son a partir de 1283 que la poseía Pedro Sessé, y que hasta mitad del siglo XIV perteneció a dicha familia, cuando fue vendida por Pedro Ferriz de Sessé al conde Don Lope de Luna, pues aparece en su testamento del 10 de Agosto de 1358, en que la lega a su segundo hijo varón si lo tuviere, pero como no fue así pasó a su primogénita María de Luna, que lo heredó en 1360. Se integró en la casa Aragón por el matrimonio de ésta con el infante Don Martín, futuro Martín I el Humano. El título pasa a su hijo Don Martín, el joven, que se casó con la reina Doña María de Sicilia. Siendo posteriormente sucedido en el señorío de los Luna por su hijo natural, Don Enrique de Aragón, o de Luna. Éste se rebeló contra el rey Alfonso V, y le fueron confiscadas sus posesiones, y entregó el castillo, gobernado por Manuel Sessé, al rey el 5 de Febrero de 1429. Estuvo Almonacid bajo el poder real directo durante dos años. El 28 de mayo de 1431 Alfonso V se lo vende a su mujer, la reina Doña María, junto a la villa de Belchite y La Puebla de Albortón. A fines del siglo XV era de la Casa de Hijar. En 1495 estaba bajo el señorío del primer Conde de Belchite, Don Luis Fernández de Hijar, y continuó en la Casa de Hijar hasta 1811.

Es curioso que en los distintos listados de moriscos expulsados en 1610 no figure Almonacid de la Cuba como población de la que se echara a nadie, estando rodeada de localidades como Lagata, Codo o Belchite con muchas personas que tuvieron que abandonar sus hogares. Actualmente en su callejero se conservan nombres como calle de la Morería o también Barrio Verde, como zona que habitaban judíos. Como ya hemos dicho antes tanto los restos del castillo de los “moros”, como el urbanismo de la localidad nos demuestran sin lugar a dudas el origen musulmán del pueblo. Tal vez el conde Hijar protegió a sus súbditos, tal vez no hubiera ya moriscos en la población . Por otro lado la iglesia parroquial que a continuación describiremos, es un edificio levantado en piedra, en estilo gótico, y construida en el siglo XVI, con tan solo la utilización del ladrillo, con pleno sabor mudéjar en su tratamiento, se reservase para la torre. Almonacid de la Cuba está rodeado de ejemplos de edificios religiosos mudéjares en su origen, que salpican todas las poblaciones de la comarca. Así tenemos los ejemplos de Belchite con la iglesia de San Martín, la torre del reloj, y la torre del Santuario de Nuestra Señora del Pueyo; Letux con su iglesia que originariamente fue mudéjar aunque la actual no lo sea, igual caso ocurre con Codo, o con Lagata, que aún conserva del anterior templo parte de la torre, y qué decir de Lécera, donde aún en su parroquia podemos contemplar varios tramos de la nave de dicho estilo; a estos ejemplos podemos añadir, aunque un poco más lejanas las iglesia de Moyuela o de Azuara. Aquí no, en Almonacid se edifica en el siglo XVI, una iglesia en piedra (de La Puebla de Albortón posiblemente), con un breve toque mudéjar en su torre. En la mayoría de los casos que esto ocurre, ya desde la Edad Media, quiere decir que existía población morisca, que trabajaba explayándose en su arte en las localidades cercanas, como hemos visto, y no en la suya, ante el temor de alguna posible represalia por parte de la inquisición. Pero sin embargo ¿ no había moriscos que expulsar en Almonacid en 1610?


Del gótico al barroco.


Va a ser a comienzos de la Edad Moderna, en el siglo XVI, cuando se construya el tercer hito, que aún conservamos, tras la presa romana y el castillo, que es la iglesia parroquial.

La iglesia de Santa María se encuentra enclavada en el centro de la población, junto al Ayuntamiento y la calle “mayor”, en un pequeño ensanche de ésta, que conforma una coqueta plaza. Delante de la portada del templo se ha colocado modernamente una reproducción de la presa a modo de fuente.